Hace aproximadamente 6 meses.
Hoy vamos a cenar con Tris y su padre. Sonrío triste al pensar que tendremos que fingir que no estamos juntos, pero no es lo apropiado cuando nuestros padres también lo están.
Mamá ha ido a la compra, y me ha dejado a mí al cargo de limpiar, recoger y preparar la casa antes de que vengan. Cuando vuelve, yo estoy terminando de poner la mesa, y me pide que le ayude a preparar la cena. Está muy nerviosa, demasiado diría yo, para que solo sea una cena más.
- ¿Mamá, estás bien?
- Sí, ¿por? - El horno huele a quemado y hago una mueca. - Mierda, mierda, mierda. - El asado se ha quemado un poco, pero aun parece comestible. - ¡No puedo darles esto para cenar!
- Tranquila, todavía podemos pedir unas pizzas. - Me fulmina con la mirada. - Era broma. Podemos... - Me pongo a pensar y recuerdo que la semana pasada congelé unos cuantos filetes de pechuga. - ¡Pechuga! - A mamá se le iluminan los ojos y sonríe.
- ¿Será suficiente?
- Ya sabes que no hay que cenar demasiado... - Me encojo de hombros. - Pero prepararé una ensalada, si te quedas más tranquila.
- Gracias Avril, tiene que salir todo perfecto.
- ¿Mamá, qué es eso que te tiene tan preocupada?
- Nada...
- No parece "nada". - Pero ya no me contesta.
Cuarenta minutos más tarde llegan nuestro invitados y mamá baja a abrir la puerta con un vestido impresionante, lo que me resulta extraño. No vamos a salir..., nos quedamos en casa.
- Estás muy... guapa. - Murmuró antes de que abra. Sonríe y abre la puerta. Alexander también va arreglado. Tris y yo nos miramos extrañados entre nosotros. Ambos llevamos vaqueros, zapatillas y una camiseta de manga corta, nada demasiado formal.
Durante la cena, nadie habla. La conversación es raramente escasa y empiezo a sentirme algo incómoda. Alguna mirada que nos escapa entre Tris y yo, pero evitamos que sean las mínimas.
Alexander carraspea y mira a mamá.
- Victoria, creo que ha llegado el momento. - Mi madre se sonroja y asiente. - Chicos, Victoria y yo, vamos a casarnos.
Tris escupe el agua que estaba bebiendo, y yo dejo sobre el plato el trozo de pechuga que iba a meterme en la boca. De repente se me ha quitado el hambre.
[...]
- No pueden casarse. - Murmuro algo nerviosa.
- Avril...
Tris y yo estamos en un parque alejado de nuestro barrio, donde siempre. Aquí nadie nos conoce, no puede
juzgarnos. Vamos a ser hermanastros.
- Avril ¿qué? - Me falta el aire, no puedo creer que esté pasando esto. - Sabes lo que eso significa. - Le miro y asiente, bastante entero para mi sorpresa.
- Lo siento... - Se da la vuelta y se va.
¿Cómo que "lo siento"? ¿Ya está? ¿Se ha terminado?
Ahora.
Desde entonces Tris solo se ha dedicado a tratarme mal, menos cuando estamos todos juntos. Entonces soy yo la que no le dirige la palabra. Mamá se pregunta porqué he cambiado tanto desde que dijeron que iban a casarse, y es que desde ese momento odio a los Evans, y no tengo ningún problema en hacerlo notar.
No estoy muy lejos del instituto, solo he andado unos pasos hasta encontrar un sitio en el que poder estar sin riesgo a que ningún profesor me pueda ver. Pero por precaución me pongo la capucha y me encorvo abrazando mis piernas. Ni siquiera quiero llorar. Lo veo todo tan surrealista. Ha pasado de tratarme como una princesa a tratarme como si no valiera nada. Le odio.
A la hora del recreo alguien me encuentra. Es James.
- Sabía que estarías aquí.
James es el único que no se ha metido nunca conmigo, pero tampoco puedo considerarlo mi amigo. James es... simplemente James. Es rubio, pero de un rubio más oscuro que Tris, tiene los ojos claros y una increíble sonrisa. Parece buen chaval, a pesar de que esté en la banda de Tris junto a Brad y Connor. Ahogo una risita. Ilusos.
- ¿Vienes a insultarme tú también? ¿Te manda Tris? - Pregunto sin mirarle.
- Jamás haría eso. - Va a continuar hablando cuando aparecen los otros tres. Qué genial. Hasta la ironía ataca mis pensamientos.
- ¿Qué haces hablando con la mocosa, James? - Pregunta Tris con tono de burla, pero cuando me doy la vuelta está fulminando a James con la mirada hasta que es consciente de que le estoy mirando.
- ¿Por qué no me dejáis en paz todos? - Pregunto lenvantándome dispuesta a irme, pero ninguno de los tres tiene intención de dejarme pasar. - ¿Os hacéis a un lado u os hago yo? - Los tres ríen.
- Inténtalo. - Me reta Connor.
- ¿Sabéis? Por que seáis una banda de mierda, a la que apenas conocen no os da derecho a tratar mal a los demás.
Me doy la vuelta y me voy por otro lado. Es mentira, son bastante buenos, e incluso Tris sabía que me gustaba su música, pero yo también sé hacer daño. Pronto me doy cuenta de que Tris, solo él, me está siguiendo, hasta que me agarra del brazo y me da la vuelta.
- ¿Por qué te metes con nuestra música? - Gruñe.
- Tengo el mismo derecho que tú de meterte conmigo.
- Sabes lo que significa para mí.
- Y tú sabes que no tenéis futuro. - Espeto. - Abre los ojos Tristan, no vais a conseguir nada.
- Prometiste que siempre me ibas a apoyar en esto. - Murmura dolido.
- Tú me prometiste muchas otras cosas, y no has cumplido ninguna.
- Eso es mentira - contesta apresurado -, te prometí luchar por mi sueño y no he dejado e hacerlo. - Sonríe satisfecho.
- Vete a la mierda. - Me doy la vuelta y me voy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario