martes, 3 de septiembre de 2013

Simplemente abrázame.

Todos los malditos días igual. «Enana», «Mocosa», «Gnomo de jardín». Esos y otros apodos me acompañan desde que empecé el instituto. 


Es posible que sea algo bajita para mi edad, pero medir 1.55 tampoco está tan mal, ¿no? No es culpa mía que ellos sean tan altos.
A decir verdad, me gusta mi estatura. Si no fuera porque todos se metían conmigo.
 
Es un día normal. La rutina de siempre. Pasillos, insultos y a clase. A veces me gustaría ser invisible. Y más ahora mismo.
 
Se acercan Tristan y sus amigos. No, por favor. No tengo ganas de aguantarles.
Intento mirar para otro lado y pasar desapercibida, pero ellos me han visto y no van a perder la oportunidad de dejarme en evidencia.
 
Brad me pone la zancadilla y acabo de bruces contra el suelo. Maravilloso. Todos a mi alrededor ríen. Estoy tan cansada...
 
- A parte de enana, torpe. - Se burla Tris. Me pongo de pie como puedo y le miro fijamente.
 
- Te has vuelto un completo idiota. - Gruño antes de salir corriendo.
 
Voy a saltarme las clases un día más. Ya no lo aguanto. Me da igual cualquier desprecio. Pero no el de Tris. No el de la persona de la que estaba enamorada. No el de mi hermanastro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario